Borrón y cuenta nueva

Los Pepitos Grillos
me atormentaron,
no me dejaron en paz.
Se llamaban viejos,
decían ser sabios,
pero no vieron el mar.
Nunca les llegué a hacer caso,
aunque estuve a punto una vez.
Al final les dije: “paso”,
borrón y cuenta nueva haré.

Decían ser amigos
todos esos tipos
que me intentaban vender.
Mostraban sonrisas,
decían llevar prisa,
cuando de veras necesité
un consejo de oro macizo,
no tardé en mandarlos por ahí.
Al final no ricé el rizo,
borrón y cuenta nueva me di.

Y por qué no hablar
de las jóvenes reinas
por las que un día babeé.
En dos mil ocasiones
cometí mil errores,
en el resto, ni lo intenté.
Ahora que me he enamorado,
alguna anda de mí detrás.
De mi corazón se han borrado,
lo que dije antes una vez más.

Muy gracioso el cerdo
que rompía espejos
deseándome todo su mal.
Por ser de otra casta,
presagió mi desastre,
siempre me quiso humillar.
La envidia es una tara
de la que siempre logré huir.
Al final, le salió cara,
nunca estuve en su juego vil.

Cada vez más vicios,
Muchas menos virtudes,
me acechan por la ciudad.
Pues el Santo Oficio
en forma de aludes
me intentará conquistar.
Pero me he independizado
de cualquier forma oficial de pensar,
ahora me he reiniciado,
borrón y cuenta nueva, chaval.

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